Investigadores de la ULPGC analizan la desaparición masiva de un alga parda en Gran Canaria

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NSW seabed 1

By Toby Hudson - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18150674 

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Las praderas de “seba amarilla” han casi desaparecido de Gran Canaria en tan sólo 4 décadas.

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En los años 80 ocupaban 120,5 kilómetros de costa y en la actualidad, apenas 37,8 kilómetros.


Cinco investigadores del Instituto Universitario EcoAqua de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) han analizado la desaparición masiva de los bosques del alga parda Cystoseira abies-marina (seba amarilla) en Gran Canaria y han publicado un artículo de investigación sobre este tema.


Los investigadores José Valdazo, M. Ascensión Viera-Rodríguez, Fernando Espino, Ricardo Haroun y Fernando Tuya, analizan en este trabajo los cambios en la distribución y extensión de Cystoseira abies-marina en las últimas 4 décadas en la isla de Gran Canaria, dado que las algas pardas pertenecientes al género Cystoseira se distribuyen a lo largo del Mediterráneo y las costas at­lánticas adyacentes, siendo uno de los “ingenieros ecosistémicos” más relevantes. Los bosques constituidos por especies de Cystoseira son sensibles a perturbaciones de origen antropogénico y, por esta razón, se han registrado declives históricos en distintas regiones.


Concretamente, la Cystoseira abies-marina, una especie que habita en costas rocosas someras, es clave para la buena salud de los ecosistemas costeros de las Islas Canarias. Esta especie dominaba las costas rocosas poco profundas de toda la isla en la década de los 80; una banda continua se extendía a lo largo de 120.5 kilómetros de costa, ocupando 928 hectáreas. A comienzos del siglo XXI, poblaciones fragmentadas cubrían 12.6 hectáreas, a lo largo de 52.2 kilómetros de la línea de costa. Hoy en día, se distribuye a lo largo de 37.8 kilómetros del perímetro costero, en su mayoría como parches dispersos, ocupando una extensión de tan sólo 7.4 hectáreas.


Esta regresión ha sido drástica en toda la isla, incluso en zonas con baja presión antropogénica; y los investigadores no encontraron una correlación significativa entre el número de impactos locales y la magnitud del declive en el tiempo. Este estudio señala la necesidad real de implementar políticas de conservación y restauración para la C. abies-marina en esta región.


Esta investigación ha sido publicada por la revista internacional Scientia Marina, que publica desde 1955 el Instituto de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

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