Huracán Llorca

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Llorca   may18

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No parece muy razonable que la comunidad portuaria, la clase política, el consejo de administración y el recién nombrado presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, y una parte importante de la sociedad, reconozcan la labor de Luis Ibarra al frente de Puertos de Las Palmas, y José Llorca, presidente de Puertos del Estado se excuse en sus malas relaciones personales para justificar el deficitario trato al Puerto de Las Palmas.

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La presentación oficial de Juan José Cardona al frente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas ha tenido como uno de los invitados estrella a su jefe y compañero de partido José Llorca, presidente de Puertos del Estado. Hasta ahí, todo bien; incluso su intervención ha estado plagada de evidencias de la hoja de ruta que han de seguir los puertos, desde la digitalización de éstos hasta la descarbonización y la apuesta por el gas, pasando por la automatización de los servicios portuarios. Estos objetivos tendrán que ir de la mano de la iniciativa privada y de sus inversiones. La rebaja de las tasas que está prevista en los presupuestos generales es una contraprestación que va en paralelo con los ajustes en los precios por la prestación de servicios portuarios para hacer los puertos españoles más competitivos, sentenció Llorca.


Hasta aquí la intervención del presidente de Puertos del Estado, a partir de la cual dejó paso a José Llorca, la persona, que se metió en arenas movedizas. A la clasificación como la relación más difícil de todos los puertos españoles en alusión a la mantenida con Luis Ibarra, expresidente de la entidad en Las Palmas, le siguieron una suerte de valoraciones en relación a los comentarios vertidos en la prensa "que no respondían a la verdad" o a la alusión de deslealtad por parte de Ibarra.


A Llorca le ha traicionado su aversión hacia la figura de Ibarra, no sabemos si en el origen está que arremetió contra el expediente de La Esfinge, algo que todavía está en los Juzgados y que terminó con la imputación de, entre otros, su amigo José Daniel López, coincidiendo además que en ese momento el presidente de ente público estatal era consejero de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, y por tanto en alguna medida conocedor y responsable moral de lo que aconteció en esa obra.


En todo caso, de lo que si estamos seguros es de que este no era el momento. Si tras 7 años no lo había expresado, hacerlo ahora, en el momento en que la comunidad portuaria, la clase política, el consejo de administración y el recién nombrado presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, y una parte importante de la sociedad han reconocido y manifestado la buena gestión de Ibarra al frente de Puertos de Las Palmas, no parece lo más apropiado.


Erra también Llorca, al manifestar que a partir de ahora se resolverán muchos asuntos e inversiones importantes que atañen a Puertos de Las Palmas: Tarifa plana, prolongacón del Reina Sofía, Inversiones en Lanzarote... En definitiva parece entreverse que sus malas relaciones con el anterior presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, fueran por el motivo que fueren, han ocasionado un trato deficitario de manera intencionada a Puertos de Las Palmas, y eso, de ser cierto, sí que parece grave.


Otro día tendremos que hablar de la demanda por los pluses del personal directivo de la Autoridad Portuaria de Las Palmas. Un proceso que en fase de instrucción se archivó, por un plus que los trabajadores vienen cobrando desde 1996, con sentencia e informe de abril de 2011 de Puertos del Estado favorable al pago, y que además Llorca conocía perfectamente en su etapa de miembro del consejo de administración de Puertos de Las Palmas. Además, Puertos del Estado ha exigido al Tribunal de Cuentas que continúe con un proceso que en fase de instrucción se archivó. A esto se le llama lealtad institucional.

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