La comunidad científica reclama que las medidas de conservación marina sean parte de la economía azul

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Foro GC EconomiaAzul   Francois Simard

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El objetivo, explicó Francois Simard, portavoz de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza , “sería proteger antes del 2020 al menos el 10% de las aguas interiores y zonas marinas, la totalidad de especies de flora y fauna en peligro de extinción y aquellas que generan actividad turística a su alrededor, como los cetáceos”.

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Las Jornadas de Biodiversidad Marina, Crecimiento Azul e Innovación en Gran Canaria, que se celebraron este jueves en el marco del Foro Gran Canaria de Economía Azul, organizadas por el Cabildo de Gran Canaria en colaboración con el Instituto Universitario ECOAQUA de la ULPGC, reunieron a varios investigadores y portavoces de distintas líneas de actividad relacionadas con el mar que alertaron que se están mermando drásticamente los recursos ecosistémicos, base de numerosos sectores económicos, y que se debe trabajar en su conservación


El crecimiento azul lleva el desarrollo de numerosos tecnologías asociadas al mar y el desarrollo de actividades económicas que están deteriorando a marchas forzadas los recursos ecosistémicos del espacio marino y costero. Es por ello que la comunidad científica reclamó hoy, durante la celebración de las Jornadas de Biodiversidad Marina, Crecimiento Azul e Innovación, organizadas por el Instituto Universitario de Acuicultura y Ecosistemas Marinos Sostenibles (ECOAQUA) en colaboración con el Cabildo insular, y que se celebraron en el marco delForo Gran Canaria de Economía Azul, que se trabaje al mismo ritmo en la sostenibilidad y restauración del espacio marino y la conservación de la flora y fauna que se desarrolla en este ámbito.


Los recursos ecosistémicos son el motor de la economía azul y se corre el peligro de agotarlos”, explicó Francois Simard, portavoz de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), durante su intervención. Entre estos recursos, detalló, se encuentran los peces, moluscos, crustáceos y algas que se captan para la alimentación humana a través de la pesca o la acuicultura, la provisión de nutrientes y minerales que se obtienen de las aguas, la fuente de energías renovables, la biotecnología, y las costas y playas que generan turismo, entre otros.


El objetivo, explicó Simard, “sería proteger antes del 2020 al menos el 10% de las aguas interiores y zonas marinas, la totalidad de especies de flora y fauna en peligro de extinción y aquellas que generan actividad turística a su alrededor, como los cetáceos”. Subrayó, además, que se debe cuidar especialmente de los fondos marinos. “Los arrecifes de coral y las algas de los océanos ya superan a la masa de bosques en La Tierra”, por lo que son el principal sumidero de dióxido de carbono de la tierra para luchar contra el cambio climático, algo que en Canarias es de especial importancia por su especial orografía!.


Abogó también por la promoción de nuevas tecnologías e ideas que vayan asociadas al desarrollo de la economía azul, como anclajes ecológicos, arrecifes artificiales o la captación de fondos privados para la conservación de la naturaleza, y por el desarrollo de especies nativas en la acuicultura, como serían en Canarias la corvina, el bocinegro, la hurta, el jurel, el sargo, el medregal y el cultivo de macro y microalgas, de haliotis, carnada de viejas y especies de acuariofilia…con el objetivo de paliar los perjuicios que se producen cuando algunas especies foráneas se escapan y mezclan con las especies autóctonas de las islas.


Trabajo mancomunado y conciencia ciudadana

Por su parte, Marc Fernández, responsable de la Universidad de Azores, explicó el éxito del proyecto MONICET en este archipiélago de la Macaronesia, un ejemplo de cómo los distintos actores pueden colaborar en la preservación del medio y las especies marinas, mientras crece la economía.


MONICET es una plataforma que reúne las observaciones realizadas por las empresas de avistamiento de ballenas durante sus rutas diarias. Los guías y skypers anotan las especies observadas, cuentan a los animales y registran su posición, al tiempo que proporcionan una experiencia agradable a sus clientes. También toman fotografías de características particulares de los animales, y una vez en tierra, cargan la información en una base de datos online.


La plataforma MONICET convierte los datos brutos proporcionados por las empresas participantes comprometidas en información valiosa para los turistas, para las propias empresas y para los científicos. Se pueden ver los patrones de distribución de las especies, ver cómo su número cambia en el tiempo, e investigar los movimientos de los animales individuales a través de la foto-identificación.


Marc Fernández abogó porque en Canarias se pudiera replicar esta experiencia que ha sido positiva en Azores, ya que la sostenibilidad de la observación de cetáceos en las islas se está poniendo en entredicho y la concienciación ciudadana y de las empresas turísticas que trabajan en este sector ayudará a la sostenibilidad del sistema.


Las Jornadas de Biodiversidad Marina, Crecimiento Azul e Innovación finalizaron con un debate moderado por Ricardo Haroun,subdirector del IU-ECOAQUA de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), en el que participaron estos dos ponentes, Francois Simard y Marc Fernández, así como Álvaro Ojeda, de Zeuz Dive Center, y Pablo Fernández Moniz, del servicio de Geoinformática e Inteligencia de Datos de la ULPGC, para valorar posibles sinergias entre la comunidad científica y los principales actores económicos.

La comunidad científica reclama que las medidas de conservación marina sean parte de la economía azul

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Foro GC EconomiaAzul   Francois Simard

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El objetivo, explicó Francois Simard, portavoz de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza , “sería proteger antes del 2020 al menos el 10% de las aguas interiores y zonas marinas, la totalidad de especies de flora y fauna en peligro de extinción y aquellas que generan actividad turística a su alrededor, como los cetáceos”.

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Las Jornadas de Biodiversidad Marina, Crecimiento Azul e Innovación en Gran Canaria, que se celebraron este jueves en el marco del Foro Gran Canaria de Economía Azul, organizadas por el Cabildo de Gran Canaria en colaboración con el Instituto Universitario ECOAQUA de la ULPGC, reunieron a varios investigadores y portavoces de distintas líneas de actividad relacionadas con el mar que alertaron que se están mermando drásticamente los recursos ecosistémicos, base de numerosos sectores económicos, y que se debe trabajar en su conservación


El crecimiento azul lleva el desarrollo de numerosos tecnologías asociadas al mar y el desarrollo de actividades económicas que están deteriorando a marchas forzadas los recursos ecosistémicos del espacio marino y costero. Es por ello que la comunidad científica reclamó hoy, durante la celebración de las Jornadas de Biodiversidad Marina, Crecimiento Azul e Innovación, organizadas por el Instituto Universitario de Acuicultura y Ecosistemas Marinos Sostenibles (ECOAQUA) en colaboración con el Cabildo insular, y que se celebraron en el marco delForo Gran Canaria de Economía Azul, que se trabaje al mismo ritmo en la sostenibilidad y restauración del espacio marino y la conservación de la flora y fauna que se desarrolla en este ámbito.


Los recursos ecosistémicos son el motor de la economía azul y se corre el peligro de agotarlos”, explicó Francois Simard, portavoz de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), durante su intervención. Entre estos recursos, detalló, se encuentran los peces, moluscos, crustáceos y algas que se captan para la alimentación humana a través de la pesca o la acuicultura, la provisión de nutrientes y minerales que se obtienen de las aguas, la fuente de energías renovables, la biotecnología, y las costas y playas que generan turismo, entre otros.


El objetivo, explicó Simard, “sería proteger antes del 2020 al menos el 10% de las aguas interiores y zonas marinas, la totalidad de especies de flora y fauna en peligro de extinción y aquellas que generan actividad turística a su alrededor, como los cetáceos”. Subrayó, además, que se debe cuidar especialmente de los fondos marinos. “Los arrecifes de coral y las algas de los océanos ya superan a la masa de bosques en La Tierra”, por lo que son el principal sumidero de dióxido de carbono de la tierra para luchar contra el cambio climático, algo que en Canarias es de especial importancia por su especial orografía!.


Abogó también por la promoción de nuevas tecnologías e ideas que vayan asociadas al desarrollo de la economía azul, como anclajes ecológicos, arrecifes artificiales o la captación de fondos privados para la conservación de la naturaleza, y por el desarrollo de especies nativas en la acuicultura, como serían en Canarias la corvina, el bocinegro, la hurta, el jurel, el sargo, el medregal y el cultivo de macro y microalgas, de haliotis, carnada de viejas y especies de acuariofilia…con el objetivo de paliar los perjuicios que se producen cuando algunas especies foráneas se escapan y mezclan con las especies autóctonas de las islas.


Trabajo mancomunado y conciencia ciudadana

Por su parte, Marc Fernández, responsable de la Universidad de Azores, explicó el éxito del proyecto MONICET en este archipiélago de la Macaronesia, un ejemplo de cómo los distintos actores pueden colaborar en la preservación del medio y las especies marinas, mientras crece la economía.


MONICET es una plataforma que reúne las observaciones realizadas por las empresas de avistamiento de ballenas durante sus rutas diarias. Los guías y skypers anotan las especies observadas, cuentan a los animales y registran su posición, al tiempo que proporcionan una experiencia agradable a sus clientes. También toman fotografías de características particulares de los animales, y una vez en tierra, cargan la información en una base de datos online.


La plataforma MONICET convierte los datos brutos proporcionados por las empresas participantes comprometidas en información valiosa para los turistas, para las propias empresas y para los científicos. Se pueden ver los patrones de distribución de las especies, ver cómo su número cambia en el tiempo, e investigar los movimientos de los animales individuales a través de la foto-identificación.


Marc Fernández abogó porque en Canarias se pudiera replicar esta experiencia que ha sido positiva en Azores, ya que la sostenibilidad de la observación de cetáceos en las islas se está poniendo en entredicho y la concienciación ciudadana y de las empresas turísticas que trabajan en este sector ayudará a la sostenibilidad del sistema.


Las Jornadas de Biodiversidad Marina, Crecimiento Azul e Innovación finalizaron con un debate moderado por Ricardo Haroun,subdirector del IU-ECOAQUA de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), en el que participaron estos dos ponentes, Francois Simard y Marc Fernández, así como Álvaro Ojeda, de Zeuz Dive Center, y Pablo Fernández Moniz, del servicio de Geoinformática e Inteligencia de Datos de la ULPGC, para valorar posibles sinergias entre la comunidad científica y los principales actores económicos.

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