La regata en solitario Mini-Transat retrasa su salida desde La Rochelle por las malas condiciones en el mar

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Mini Transat   Le Rechelle

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Las Palmas de Gran Canaria, única escala atlántica para estos veleros, ultima mientras tanto la infraestructura para recibir a la flota de la Mini la primera semana de octubre.

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Los barcos de la mítica regata en solitario Mini-Transat tendrán que guardar velas en el puerto de la ciudad francesa de La Rochelle hasta mediados de la próxima semana después de que los responsables del evento deportivo hayan decidido aplazar la salida prevista inicialmente para mañana domingo 22 de septiembre. Las malas condiciones de viento y mar que en el Golfo de Vizcaya y en el cabo Finisterre han sido motivo suficiente para retrasar la partida de esta emocionante y dura regata.


Las Palmas de Gran Canaria, única escala atlántica para estos veleros, ultima mientras tanto la infraestructura para recibir a la flota de la Mini la primera semana de octubre.


"Mantener el inicio de la regata prevista para este domingo no es razonable” según el director de carrera de la Mini-Transat La Boulangere, Denis Hugues. "Durante estos días, hemos estado observando la evolución de las condiciones meteorológicas muy de cerca y estamos observando sistemas perturbados en el Atlántico", explicó. "Si comenzamos el domingo, los competidores se enfrentarían a condiciones muy delicadas desde el martes por la noche con un fuerte mar y vientos oeste-suroeste de 30 nudos medios y ráfagas de 40 nudos. Hemos estudiado todos los esquemas posibles, como poner un punto de referencia en España para evitar las condiciones más difíciles. Pero eso no sucedería para buena parte de la flota. Cruzar el Golfo de Vizcaya siempre es complicado. Cuando no se cumplen las condiciones, se vuelve muy peligroso", apuntó Hugues.


En este sentido, el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, ciudad sede de la regata junto con La Rochelle y Le Marín, se ha sumado a la decisión de los responsables técnicos de la prueba porque lo importante es garantizar la seguridad de todos los participantes.


Las Palmas de Gran Canaria, preparada para la gran prueba náutica de los navegantes en solitario

LPGC   Minitransat   veleros


Los 87 skippers que participan de la 23ª edición de esta prestigiosa regata partirán hacia la capital grancanaria, donde permanecerán hasta el 2 de noviembre, día en que zarparán para continuar la travesía hasta su destino final, Le Marin en la isla de Martinica. Este año se bate el récord de participantes, con el mayor número de regatistas desde que tuvo lugar la primera edición de este evento, que se celebra desde el año 1977.


Considerada una de las pruebas deportivas náuticas más extremas e importantes del calendario internacional, la Mini-Transat es la regata en la que participan los barcos oceánicos más pequeños del mundo, que con tan solo 6,5 metros de eslora recorren un total de 4.050 millas. Está previsto que las primeras embarcaciones lleguen a aguas caribeñas para mediados de noviembre.


Con la celebración de esta regata, Las Palmas de Gran Canaria se posiciona como destino  náutico de primera categoría gracias a su clima privilegiado, sus excelentes infraestructuras portuarias y su amplia experiencia en acoger eventos del mundo de la náutica. Todo un acontecimiento que situará a la ciudad en el centro de atención a nivel europeo, ya que constituye un enclave náutico privilegiado, último punto de partida a este lado del Océano para los navegantes que quieren cruzar el Atlántico.


La Mini-Transat, una regata transatlántica de categoría extrema

La Mini-Transat, una de las regatas transoceánicas más extremas, cuenta con dos etapas. La primera, conecta el puerto de La Rochelle, en Francia, con Las Palmas de Gran Canaria en un recorrido de 1.350 millas náuticas. Un itinerario que pasa por la costa francesa, el golfo de Vizcaya, Galicia y Portugal hasta llegar a la capital grancanaria.


Después de tres semanas en la capital grancanaria, las tripulaciones continúan su camino hacia el Caribe, donde llegarán alrededor del 15 de noviembre, tras dos semanas de navegación y 2.700 millas. Más de 4.000 millas náuticas sin comunicación con tierra firme que convierten a esta prueba en toda una odisea entre Francia y el Mar Caribe.


La Mini-Transat está considerada una de las pruebas oceánicas más duras y apasionantes. Bajo el lema: “Un hombre, un barco, un océano”, pone a prueba las destrezas de los navegantes que se tendrán que enfrentar en solitario a las condiciones del océano, en pequeños veleros y contando con la única ayuda de un GPS, cartas náuticas de papel y un VHF para recibir la información meteorológica. Cualquier ayuda externa está prohibida.


La Mini-Transat exige el cumplimiento de los siguientes objetivos deportivos: primero, sumar al menos 1.000 millas en regatas de la clase mini y, segundo, cumplir otras mil millas en los circuitos diseñados por la propia organización en el Atlántico y el Mediterráneo. Entre los regatistas que han conseguido superar las extremas condiciones requeridas para participar en la prueba destaca el grancanario Miguel Rondón con el barco Kristina 954.

La regata en solitario Mini-Transat retrasa su salida desde La Rochelle por las malas condiciones en el mar

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Mini Transat   Le Rechelle

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Las Palmas de Gran Canaria, única escala atlántica para estos veleros, ultima mientras tanto la infraestructura para recibir a la flota de la Mini la primera semana de octubre.

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Los barcos de la mítica regata en solitario Mini-Transat tendrán que guardar velas en el puerto de la ciudad francesa de La Rochelle hasta mediados de la próxima semana después de que los responsables del evento deportivo hayan decidido aplazar la salida prevista inicialmente para mañana domingo 22 de septiembre. Las malas condiciones de viento y mar que en el Golfo de Vizcaya y en el cabo Finisterre han sido motivo suficiente para retrasar la partida de esta emocionante y dura regata.


Las Palmas de Gran Canaria, única escala atlántica para estos veleros, ultima mientras tanto la infraestructura para recibir a la flota de la Mini la primera semana de octubre.


"Mantener el inicio de la regata prevista para este domingo no es razonable” según el director de carrera de la Mini-Transat La Boulangere, Denis Hugues. "Durante estos días, hemos estado observando la evolución de las condiciones meteorológicas muy de cerca y estamos observando sistemas perturbados en el Atlántico", explicó. "Si comenzamos el domingo, los competidores se enfrentarían a condiciones muy delicadas desde el martes por la noche con un fuerte mar y vientos oeste-suroeste de 30 nudos medios y ráfagas de 40 nudos. Hemos estudiado todos los esquemas posibles, como poner un punto de referencia en España para evitar las condiciones más difíciles. Pero eso no sucedería para buena parte de la flota. Cruzar el Golfo de Vizcaya siempre es complicado. Cuando no se cumplen las condiciones, se vuelve muy peligroso", apuntó Hugues.


En este sentido, el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, ciudad sede de la regata junto con La Rochelle y Le Marín, se ha sumado a la decisión de los responsables técnicos de la prueba porque lo importante es garantizar la seguridad de todos los participantes.


Las Palmas de Gran Canaria, preparada para la gran prueba náutica de los navegantes en solitario

LPGC   Minitransat   veleros


Los 87 skippers que participan de la 23ª edición de esta prestigiosa regata partirán hacia la capital grancanaria, donde permanecerán hasta el 2 de noviembre, día en que zarparán para continuar la travesía hasta su destino final, Le Marin en la isla de Martinica. Este año se bate el récord de participantes, con el mayor número de regatistas desde que tuvo lugar la primera edición de este evento, que se celebra desde el año 1977.


Considerada una de las pruebas deportivas náuticas más extremas e importantes del calendario internacional, la Mini-Transat es la regata en la que participan los barcos oceánicos más pequeños del mundo, que con tan solo 6,5 metros de eslora recorren un total de 4.050 millas. Está previsto que las primeras embarcaciones lleguen a aguas caribeñas para mediados de noviembre.


Con la celebración de esta regata, Las Palmas de Gran Canaria se posiciona como destino  náutico de primera categoría gracias a su clima privilegiado, sus excelentes infraestructuras portuarias y su amplia experiencia en acoger eventos del mundo de la náutica. Todo un acontecimiento que situará a la ciudad en el centro de atención a nivel europeo, ya que constituye un enclave náutico privilegiado, último punto de partida a este lado del Océano para los navegantes que quieren cruzar el Atlántico.


La Mini-Transat, una regata transatlántica de categoría extrema

La Mini-Transat, una de las regatas transoceánicas más extremas, cuenta con dos etapas. La primera, conecta el puerto de La Rochelle, en Francia, con Las Palmas de Gran Canaria en un recorrido de 1.350 millas náuticas. Un itinerario que pasa por la costa francesa, el golfo de Vizcaya, Galicia y Portugal hasta llegar a la capital grancanaria.


Después de tres semanas en la capital grancanaria, las tripulaciones continúan su camino hacia el Caribe, donde llegarán alrededor del 15 de noviembre, tras dos semanas de navegación y 2.700 millas. Más de 4.000 millas náuticas sin comunicación con tierra firme que convierten a esta prueba en toda una odisea entre Francia y el Mar Caribe.


La Mini-Transat está considerada una de las pruebas oceánicas más duras y apasionantes. Bajo el lema: “Un hombre, un barco, un océano”, pone a prueba las destrezas de los navegantes que se tendrán que enfrentar en solitario a las condiciones del océano, en pequeños veleros y contando con la única ayuda de un GPS, cartas náuticas de papel y un VHF para recibir la información meteorológica. Cualquier ayuda externa está prohibida.


La Mini-Transat exige el cumplimiento de los siguientes objetivos deportivos: primero, sumar al menos 1.000 millas en regatas de la clase mini y, segundo, cumplir otras mil millas en los circuitos diseñados por la propia organización en el Atlántico y el Mediterráneo. Entre los regatistas que han conseguido superar las extremas condiciones requeridas para participar en la prueba destaca el grancanario Miguel Rondón con el barco Kristina 954.

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