Morir matando

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AntonioRB

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Ayer quedaba mal herida la representación de los consignatarios por la ambición personal de un empresario que ha perdido los papeles y solo le queda el espectáculo y la pataleta como fórmula de expresion.

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Triste espectáculo el que ayer acontecía en la Asociación de Consignatarios y Estibadores de buques de Las Palmas a cuenta de la asamblea extraordinaria convocada, según reza el escrito remitido por Flick Canarias, impulsor de la convocatoria ".. para que se debata en su seno la pertinencia o no de recurrir por parte de nuestra asociación el pliego de remolcadores aprobado para esta provincia por la administración portuaria".


No parece muy argumentada jurídicamente esta solicitud alentada por un consignatario que puede contar con los dedos de las manos sus consignaciones, y que puede presumir de figurar en los listados de la Autoridad Portuaria como consignatario, entre otros de algunos remolcadores de Fair play.


Yo no soy jurista, ni mucho menos, pero los estatutos de Asocelpa establecen con meridiana claridad que "En sesión extraordinaria habrá de convocarse Asamblea General cuando lo acuerde la Junta Directiva, lo solicite, al menos, el 20% de los miembros de la Asociación en escrito en el que se hagan constar con claridad y precisión las materias a tratar", y lo de la claridad y precisión deja mucho que desear en el escrito de solicitud presentado por Flick Canarias y avalado por el 20% de los asociados, aunque su masa de negocio apenas represente en 3% del sector de las consiganaciones.


Pero al margen de si Flick Canarias llega a los mínimos para ser considerado una consignataria, o si el escrito presentado define con claridad y precisión el objeto de la solicitud, y si esto llevará a una impugnación, lo importante es que Asocelpa, en el Artículo 2 de sus estatutos define que ejercerá la “representación, gestión, defensa y fomento de los intereses profesionales comunes de sus empresas asociadas, dedicadas a la consignación y estiba y desestiba de buques”.  


Con estos mimbres, embarcarse en un contencioso administrativo contra la Autoridad Portuaria de Las Palmas, todos los integrantes del Consejo de Administración del organo portuario que aprobaron el pliego de referencia, y Puertos del Estado que lo validó, sin contar con un informe jurídico que lo avale suena a vendeta, aunque ayer en un segundo comunicado aclarara que no iba a pedir medidas cautelares. 


No hay que olvidar que la propia Asocelpa lleva reclamando desde hace más de 20 años estos pliegos que permitan la libre competencia en este segmento de servicios portuarios y en otros. El propio presidente de los consignatarios, Jaime Cabrera, en una entrevista a este medio al inicio de su elección, decía que uno de los aspectos principales de su mandato sería reclamar la aprobación de los pliegos de servicios básicos. Si a esto se le suma que sólo 15 consignatarias han votado a favor de presentar este contencioso, frente a 14 en contra, 5 abstenciones y 11 ausencias, habría que hacérselo mirar.


Algunos empresarios señalan una mano negra tras esta operación de armas tomar, pero no hay que darle mayor importancia. La clave está en que Asocelpa ha perdido su acreditada valía como representante empresarial de un sector estratégico del puerto, para mostrarse como una agrupación al servicio de interes particulares. Las consecuencias no se harán esperar. Algunos señalan que esta ruptura dentro de Asocelpa se materializará en el nacimiento de otra asociación que recupere la verdadera esencia de los consignatarios. Otros, sin embargo, miran hacia la silla presidencial, preconizando que sufrirá cambios, aunque solo sean estéticos para intentar mantener las apariencias.


De lo que no hay dudas es que ayer quedaba mal herida la representación de los consignatarios por la ambición personal de un empresario que ha perdido los papeles y solo le queda el espectáculo y la pataleta como fórmula de expresion, eso sí, con la connivencia una presidencia atada de pies y manos y una junta directiva incapaz siquiera de cumplir con sus estatutos y velar por los intereses de sus asociados y de puerto en general. Quizá en su haber quedará haber sido capaz de acabar con dos patronales el mismo año.

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Ayer quedaba mal herida la representación de los consignatarios por la ambición personal de un empresario que ha perdido los papeles y solo le queda el espectáculo y la pataleta como fórmula de expresion.

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Triste espectáculo el que ayer acontecía en la Asociación de Consignatarios y Estibadores de buques de Las Palmas a cuenta de la asamblea extraordinaria convocada, según reza el escrito remitido por Flick Canarias, impulsor de la convocatoria ".. para que se debata en su seno la pertinencia o no de recurrir por parte de nuestra asociación el pliego de remolcadores aprobado para esta provincia por la administración portuaria".


No parece muy argumentada jurídicamente esta solicitud alentada por un consignatario que puede contar con los dedos de las manos sus consignaciones, y que puede presumir de figurar en los listados de la Autoridad Portuaria como consignatario, entre otros de algunos remolcadores de Fair play.


Yo no soy jurista, ni mucho menos, pero los estatutos de Asocelpa establecen con meridiana claridad que "En sesión extraordinaria habrá de convocarse Asamblea General cuando lo acuerde la Junta Directiva, lo solicite, al menos, el 20% de los miembros de la Asociación en escrito en el que se hagan constar con claridad y precisión las materias a tratar", y lo de la claridad y precisión deja mucho que desear en el escrito de solicitud presentado por Flick Canarias y avalado por el 20% de los asociados, aunque su masa de negocio apenas represente en 3% del sector de las consiganaciones.


Pero al margen de si Flick Canarias llega a los mínimos para ser considerado una consignataria, o si el escrito presentado define con claridad y precisión el objeto de la solicitud, y si esto llevará a una impugnación, lo importante es que Asocelpa, en el Artículo 2 de sus estatutos define que ejercerá la “representación, gestión, defensa y fomento de los intereses profesionales comunes de sus empresas asociadas, dedicadas a la consignación y estiba y desestiba de buques”.  


Con estos mimbres, embarcarse en un contencioso administrativo contra la Autoridad Portuaria de Las Palmas, todos los integrantes del Consejo de Administración del organo portuario que aprobaron el pliego de referencia, y Puertos del Estado que lo validó, sin contar con un informe jurídico que lo avale suena a vendeta, aunque ayer en un segundo comunicado aclarara que no iba a pedir medidas cautelares. 


No hay que olvidar que la propia Asocelpa lleva reclamando desde hace más de 20 años estos pliegos que permitan la libre competencia en este segmento de servicios portuarios y en otros. El propio presidente de los consignatarios, Jaime Cabrera, en una entrevista a este medio al inicio de su elección, decía que uno de los aspectos principales de su mandato sería reclamar la aprobación de los pliegos de servicios básicos. Si a esto se le suma que sólo 15 consignatarias han votado a favor de presentar este contencioso, frente a 14 en contra, 5 abstenciones y 11 ausencias, habría que hacérselo mirar.


Algunos empresarios señalan una mano negra tras esta operación de armas tomar, pero no hay que darle mayor importancia. La clave está en que Asocelpa ha perdido su acreditada valía como representante empresarial de un sector estratégico del puerto, para mostrarse como una agrupación al servicio de interes particulares. Las consecuencias no se harán esperar. Algunos señalan que esta ruptura dentro de Asocelpa se materializará en el nacimiento de otra asociación que recupere la verdadera esencia de los consignatarios. Otros, sin embargo, miran hacia la silla presidencial, preconizando que sufrirá cambios, aunque solo sean estéticos para intentar mantener las apariencias.


De lo que no hay dudas es que ayer quedaba mal herida la representación de los consignatarios por la ambición personal de un empresario que ha perdido los papeles y solo le queda el espectáculo y la pataleta como fórmula de expresion, eso sí, con la connivencia una presidencia atada de pies y manos y una junta directiva incapaz siquiera de cumplir con sus estatutos y velar por los intereses de sus asociados y de puerto en general. Quizá en su haber quedará haber sido capaz de acabar con dos patronales el mismo año.

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29020

By Guanche Silva

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José Rafael Díaz   nov2020

By José Rafael Díaz Hernández

Engineer specialized in public and private management. Maritime Administration. Port business. Energy transition

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Imgen3

By José Rafael Díaz Hernández

Engineer specialized in public and private management. Maritime Administration. Port business. Energy transition.

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Puerto de La Havre

By José Rafael Díaz Hernández

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