​La alternativa

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Economu00eda Azul (002)

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El sector turístico, principal motor económico de las islas, ha sido duramente golpeado por la pandemia, por lo que se torna necesario buscar alternativas económicas como la economía azul

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Corren los tiempos que corren para los que por suerte o por desgracia nos ha tocado vivir una de las mayores pandemias de la historia. Todo en un país como España que no estaba preparado para afrontar este duro golpe económico y social, y en una comunidad autónoma como Canarias, tan dependiente del exterior y con una economía frágil y estructurada hacia actividades de riesgo. Es ahí dónde empiezan a surgir corrientes de dudas y se empieza a escuchar en los bares que aún permanecen abiertos y en las plazas de pueblo, más desérticas que lo habitual, algo que algunos ya nos preguntábamos y debatíamos hace tiempo: ¿es necesario diversificar nuestra economía? ¿nuestro modelo económico realmente funciona y está estructurado pensando en el futuro o por el contrario se ha quedado desfasado y simplemente nos sirve para no desmoronar el sistema?


El sistema mediático y las instituciones han empezado a cuestionarse estos hechos en búsqueda de una economía más fuerte y que nos permita prosperar, pero la realidad es que siguen apostando por poner todos los huevos en la misma cesta: el turismo. Los datos hablan por sí solos, la economía de Canarias está basada en el sector terciario (74,6%) -principalmente en los sectores relacionados con el turismo- y la Covid-19 ha sacudido el sistema y nos ha revelado una caída de casi 4 millones de turistas y pérdidas de más de 4.500 millones de euros a lo largo del 2020, sin tener en cuenta el aumento del paro, que se estima que ha subido un 30% desde el inicio la crisis sanitaria.


Con estos datos sobre la mesa y teniendo en cuenta hechos como la precariedad laboral en las islas, la gran necesidad de mano de obra a bajo coste que requiere el sistema -salarios precarios-, la baja escalabilidad de puestos en la industria turística... la población de Canarias necesita una respuesta por parte de los dirigentes, una respuesta que se torna urgente teniendo en cuenta la situación actual, pero ¿cuál es la alternativa?


La alternativa es simple y se resume en un color: el azul. La economía azul, toda aquella economía vinculada a mares y océanos, lleva años en auge en Canarias, siendo un referente a nivel europeo. Esto se materializa en que, en España, este tipo de economía empleó a más de 757.500 personas y generó alrededor de 26.300 millones de euros de Valor Agregado Bruto en 2017 -últimos datos disponibles-. Además, cabe destacar que la economía azul no solo ha mantenido esos valores en una década, sino que ha hecho que aumenten exponencialmente en este tiempo, constituyendo así una tendencia de crecimiento prolongada en el tiempo.


Si sumamos a lo anterior que es uno de los sectores que menos se ha visto afectado por la pandemia y que las islas suponen el entorno ideal para profundizar en este tipo de economía y hacer crecer así nuestro modelo, ¿por qué no se ha decidido que sea complementario al turismo y se ha apostado por invertir más recursos en este? La realidad es que las instituciones implicadas trabajan ya en ello, aunque a pasos bastante cortos. La Factoría de Cohesión, por su parte, ya ha empezado a preparar a la población para este cambio y ha comenzado a realizar acciones que promuevan e impulsen este cambio estructural. Como siempre, habrá que dejar que el tiempo pase y los cambios se vayan asentando para que la población de Canarias comience a disfrutar de los beneficios de esta nueva realidad. 

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El sector turístico, principal motor económico de las islas, ha sido duramente golpeado por la pandemia, por lo que se torna necesario buscar alternativas económicas como la economía azul

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Corren los tiempos que corren para los que por suerte o por desgracia nos ha tocado vivir una de las mayores pandemias de la historia. Todo en un país como España que no estaba preparado para afrontar este duro golpe económico y social, y en una comunidad autónoma como Canarias, tan dependiente del exterior y con una economía frágil y estructurada hacia actividades de riesgo. Es ahí dónde empiezan a surgir corrientes de dudas y se empieza a escuchar en los bares que aún permanecen abiertos y en las plazas de pueblo, más desérticas que lo habitual, algo que algunos ya nos preguntábamos y debatíamos hace tiempo: ¿es necesario diversificar nuestra economía? ¿nuestro modelo económico realmente funciona y está estructurado pensando en el futuro o por el contrario se ha quedado desfasado y simplemente nos sirve para no desmoronar el sistema?


El sistema mediático y las instituciones han empezado a cuestionarse estos hechos en búsqueda de una economía más fuerte y que nos permita prosperar, pero la realidad es que siguen apostando por poner todos los huevos en la misma cesta: el turismo. Los datos hablan por sí solos, la economía de Canarias está basada en el sector terciario (74,6%) -principalmente en los sectores relacionados con el turismo- y la Covid-19 ha sacudido el sistema y nos ha revelado una caída de casi 4 millones de turistas y pérdidas de más de 4.500 millones de euros a lo largo del 2020, sin tener en cuenta el aumento del paro, que se estima que ha subido un 30% desde el inicio la crisis sanitaria.


Con estos datos sobre la mesa y teniendo en cuenta hechos como la precariedad laboral en las islas, la gran necesidad de mano de obra a bajo coste que requiere el sistema -salarios precarios-, la baja escalabilidad de puestos en la industria turística... la población de Canarias necesita una respuesta por parte de los dirigentes, una respuesta que se torna urgente teniendo en cuenta la situación actual, pero ¿cuál es la alternativa?


La alternativa es simple y se resume en un color: el azul. La economía azul, toda aquella economía vinculada a mares y océanos, lleva años en auge en Canarias, siendo un referente a nivel europeo. Esto se materializa en que, en España, este tipo de economía empleó a más de 757.500 personas y generó alrededor de 26.300 millones de euros de Valor Agregado Bruto en 2017 -últimos datos disponibles-. Además, cabe destacar que la economía azul no solo ha mantenido esos valores en una década, sino que ha hecho que aumenten exponencialmente en este tiempo, constituyendo así una tendencia de crecimiento prolongada en el tiempo.


Si sumamos a lo anterior que es uno de los sectores que menos se ha visto afectado por la pandemia y que las islas suponen el entorno ideal para profundizar en este tipo de economía y hacer crecer así nuestro modelo, ¿por qué no se ha decidido que sea complementario al turismo y se ha apostado por invertir más recursos en este? La realidad es que las instituciones implicadas trabajan ya en ello, aunque a pasos bastante cortos. La Factoría de Cohesión, por su parte, ya ha empezado a preparar a la población para este cambio y ha comenzado a realizar acciones que promuevan e impulsen este cambio estructural. Como siempre, habrá que dejar que el tiempo pase y los cambios se vayan asentando para que la población de Canarias comience a disfrutar de los beneficios de esta nueva realidad. 

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