Impulsores, detractores y otras especies

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El grueso de los empresarios de Lanzarote apoyan la iniciativa de la creación de la Autoridad Portuaria de Lanzarote , mientras que el sector portuario de Arrecife mira hacia otro lado.


Como era de esperar, la política se adentra inexorablemente en casi todas partes y el Puerto de Arrecife y la potencial Autoridad Portuaria de Lanzarote no iba a ser menos. Claro que hay buena política y mala política y esto es lo que falta por dilucidar en este caso.


Sin desdeñar en absoluto el derecho de la isla a gestionar sus propias infraestructuras, sin duda hay dos visiones de esta realidad.


Por un lado los tentáculos de la Cámara de Comercio de Lanzarote y la propia entidad quieren convencernos, aunque hasta ahora no hemos visto datos convincentes, de que el Puerto de Arrecife es viable económicamente. A esto se suma la oportunidad estratégica para un sector de CC, instalado en el Gobierno de Canarias, de hacer un poco más pequeñito a Puertos de Las Palmas para intentar "igualar" a las dos Autoridades Portuarias provinciales, aunque esto es misión casi imposible con el puerto de Arrecife dentro o fuera de la Autoridad Portuaria de Las Palmas. Esta facción (la llamamos así con cariño) tiene como aliados a la clase empresarial de Lanzarote, aunque no al sector portuario de Arrecife, que mira hacia otro lado porque aunque les parece una barbaridad esta futura independencia, por lo que supone de incrementar los costes de los servicios y devaluar los mismos, no quiere tener un "enfrentamiento" con el sector empresarial conejero, porque les puede resultar muy incomoda su estancia en la isla; de la misma manera que tampoco quiere "enojar" al Gobierno de Canarias.


Frente a ellos se sitúa la propia Autoridad Portuaria que, argumentando razones técnicas, no ve viable la independencia, principalmente, por lo que le supondría de incremento de los costes de los servicios al puerto conejero, por la nula capacidad inversora de la nueva Autoridad Portuaria, y por el coste para las arcas públicas puesto que no se autofinanciaría. Y con la boca pequeña, algunos técnicos argumentan que algo de daño le haría a la Autoridad Portuaria de Las Palmas en su peso nacional, y especialmente en su hegemonía regional.


También en este lado se sitúa el sector empresarial de Gran Canaria, con los empresarios portuarios a la cabeza, que cruzan los dedos para que esa iniciativa de crear la Autoridad Portuaria de Lanzarote salga adelante, porque así los réditos del Puerto de Las Palmas, es decir sus beneficios se invertirían en el puerto de La Luz y no se desviarían a solventar otras inversiones en el puerto de Arrecife. Y ponen énfasis en que se bloqueen las inversiones hasta que se defina la fórmula por la que se devolverían los dineros comprometidos a futuro en inversiones en el Puerto de Arrecife.


Así las cosas, nos queda por ver qué opina la gente de la isla, pero eso ya lo suponemos, los promotores solo tienen que responder a ¿Es bueno para la isla?, ¿Encarecerá la cesta de la compra en la Isla? ¿Costará dinero al bolsillo de los contribuyentes?.


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