El aumento de actividad, los barcos-chatarra, la PLOCAN, las plataformas y la flota pesquera dejan sin línea de atraque al Puerto de La Luz y de Las Palmas

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La gestión de las líneas de atraque del Puerto de La Luz se ha convertido en los últimos días en un quebradero de cabeza para la Autoridad Portuaria de Las Palmas. En estos momentos no hay ni un solo metro libre en los muelles. Se intenta atender todas las solicitudes, pero muchas embarcaciones se ven obligadas a esperar su turno de entrada a puerto en la amplia zona de fondeo, donde durante los últimos días hace cola cerca de una quincena de embarcaciones. Los gestores del ente portuario aseguran estar haciendo encaje de bolillos para completar el complejo puzzle de entradas y salidas de buques. Los servicios de avituallamiento, suministro de agua y combustible y de reparaciones trabajan a marchas forzadas para intentar dejar los muelles libres cuanto antes. 


Varios factores han propiciado esta situación de casi "overbooking". Se ha producido un repunte del tráfico tras la clásica ralentización del mes de agosto. Por otra parte, ha regresado la flota pesquera rusa a los muelles de Gran Canaria para hacer reparaciones en los buques aprovechando el paro biológico en los caladeros donde faenan. A esto se añade el hecho de que el Puerto de La Luz ha sido elegido por varias multinacionales del sector petrolífero para que sus artefactos reposen a la espera de nuevos contratos de extracción y estas plataformas y buques perforadores ocupan mucho espacio. Por otro lado, continúa el pantalán de Cory abarrotado de buques-chatarra, a la espera de desguace en la planta de Logiscrap. Por si esto fuera poco, la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN) parece eternizar su presencia en el dique Nelson Mandela, en la zona de expansión del Puerto de La Luz, la conocida como La Esfinge. 


Problemas otra vez con la PLOCAN


Puertos de Las Palmas esperaba que la PLOCAN abandonara su línea de atraque a finales de este mes, pero no será remolcada hasta su ubicación definitiva frente a la costa este de Gran Canaria, al menos, hasta principios de noviembre, cuando vuelvan las calmas de otoño en el mar. Si el tiempo no acompaña, en esa fecha se le buscará otra ubicación dentro del puerto, donde la enorme estructura no moleste ni ocupando atraque ni entorpeciendo el tráfico marítimo. 


Desde la Autoridad Portuaria de Las Palmas se da por terminada la obra de construcción de la plataforma de estudios oceánicos y se comprende que al tratarse de un proyecto de  investigación, desarrollo e innovación puedan surgir imprevistos. Sin embargo, la paciencia se acaba entre los responsables del puerto, que han otorgado ya varias prórrogas para su permanencia en La Esfinge. El problema que ha surgido ahora está relacionado con defectos en la estabilidad de la estructura como consecuencia de problemas en la intercomunicación de sus tanques internos. Se ha encargado la pasada semana la construcción, a una empresa de la Península, de unos nuevos flotadores metálicos que compensen esa falta de estabilidad, que se complica además con el hecho de que la estructura no es simétrica por los cuatro costados. Entretanto, sigue en el limbo la apuesta de Puertos de Las Palmas y de la empresa Oryx de atraer a Gran Canaria a los grandes buques petroleros, los del tipo Suezmax, que deberán atracar en el Nelson Mandela en un futuro no muy lejano.


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