El síndrome de la estiba

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AntonioRB 6

Anesco y los sindicatos de estibadores vuelven a marear la perdiz escenificando largas reuniones donde finalmente no se acuerda prácticamente nada, salvo seguir profundizando en esas reuniones, para intentar llegar a un consenso que solo llega a la superficie de la situación que ha de analizarse.


Probablemente la culpa de este juego, que ha perdido credibilidad, es de Puertos del Estado que no ha mareado la perdiz, simplemente la esconde, creando el síndrome de la estiba, ese que hace hablar de ello sin llegar a nada.


Dos años han pasado desde el tirón de orejas de Europa tras la denuncia de la Comisión Europea sobre el modelo de estiba de los puertos de España, planteada ante el Tribunal de Luxemburgo. Situación que no es baladí ya que pende sobre este país una sanción de muchos cientos de miles de euros diarios si no se resuelve de manera inminente. Y, a pesar de ello, desde el ente que gestiona los puertos españoles y desde el Ministerio no se ha movido ficha, al menos que se sepa.


A lo largo de febrero la solución ha de estar encima de la mesa (así se lo anunció Puertos del Estado a los presidentes de la Autoridad Portuarias y éstas le pidieron estar informadas ya que el conflicto se trasladará de una u otra forma a ellas). Probablemente será vía decreto y en ese momento conoceremos la verdadera postura de patronal y sindicatos, y si ha habido negociaciones entre éstos y Puertos del Estado al margen de los otros. Todo apunta a que así ha sido.


No es difícil encontrarse a miembros de la patronal que "off the record" te dicen que estos encuentros son una mera puesta en escena a la espera de que Puertos del Estado se defina. Ayer mismo, en la Asamblea General de Anesco se acordó, por un lado, continuar con el proceso de diálogo abierto con los sindicatos, y por otro solicitar, de nuevo, un encuentro con el Ministerio de Fomento para conocer de primera mano cuáles son las intenciones del gobierno y sus propuestas de reforma de la estiba, esperando que en esta ocasión sea atendida tras las diversas solicitudes realizadas hasta la fecha.


Si tuvieramos que hacer un resumen, la patronal pretende, arropada por la sentencia de la estiba, reestructurar globalmente el sector con cargo a fondos del Estado español. Uno de los puntos más polémicos hace referencia al tamaño de las plantillas de estibadores en los puertos del país. En detalle, se pretende conseguir reducir los costes de la estiba a través de una mayor flexibilidad en las jornadas y una mayor movilidad del personal. Sacar algunas tareas de la estiba, especialmente el transporte horizontal y los trabajos complementarios; y sacar otras, como la formación, fuera de las jornadas laborales, y por supuesto, reducir la plantilla para adaptarla, según su criterio, a las necesidades reales, que en síntesis implica una reducción media, dependiendo el puerto del 30%. Todo ello iría en la línea de reducir los costes de la estiba en un 30%, lo que los haría, según la patronal, competitivos.


Por su parte, los estibadores, quieren llevar la negociación puerto a puerto, para desmontar una postura común de la patronal, aunque esta patronal no necesita muchos empujones para que se desmonte, ya se encargan ellos de desmontase a sí mismo, con dimisiones aquí y allá y posturas encontradas frente a la estiba principalmente. Asumen que aunque se creen múltiples Sageps en cada puerto debe existir un 'registro de trabajadores portuarios' que se controle desde el Sindicato, algo que aparentemente no simplifica nada, al contrario, añade un nuevo escalón que encarecería el coste final. También, están dispuestos a negociar jubilaciones y prejubilaciones en cada puerto, siempre que el coste sea asumido por la empresas y la administración, y que además se abra la puerta a nuevas incorporaciones en función de las demandas que surjan. Y por supuesto, no están dispuestos a ceder o renunciar a la realización de los trabajos horizontales o los complementarios.


Las espadas no están en alto, están simplemente enfundadas porque nadie quiere un conflicto a estas alturas, en unos puertos donde los niveles de rendimiento son buenos, aceptables y competitivos, pero la palabra la tiene el único agente que no la utiliza: Puertos del Estado.




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