Europêche considera que el nuevo reglamento amenaza a 700 grandes buques de larga distancia y 10.000 puestos de trabajo directos

El sector pesquero europeo preocupado por el nuevo reglamento de gestión de las flotas

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El sector pesquero europeo, agrupado en la patronal Europêche, ha expresado su decepción tras la votación favorable de ayer del Parlamento Europeo (PE) a la nueva propuesta de Reglamento para la gestión sostenible de las flotas pesqueras de larga distancia externas (COM (2015) 636).


En un comunicado, el sector ha mostrado su preocupación, ya que considera que el reglamento establece un sistema de doble sanción, desproporcionado y discriminatorio que amenaza, innecesariamente, la actividad de 700 grandes barcos y 10.000 puestos de trabajo.


En concreto, y según Europêche, “el nuevo reglamento crea una doble penalidad ya que el buque y el capitán del buque estarían sujetos, no sólo a las sanciones previstas en los Reglamentos de control e INDNR, sino que, además, no podrían solicitar una autorización si, durante los doce meses anteriores, hubieran cometido una infracción grave, lo que se traduce en un año de paralización”. Este hecho, a juicio de Europêche “puede poner en serio riesgo la rentabilidad de empresas que realizan una actividad pesquera sostenible y socialmente responsable por cometer un solo error”.


La patronal recuerda, además, que en la actualidad los dos reglamentos mencionados, y cuya finalidad es disuadir la pesca ilegal, “ya pueden penalizar severamente a los pescadores y que en caso de las infracciones graves puede dar lugar a la inmovilización del buque, la suspensión temporal de autorización de pesca o incluso la retirada definitiva de la licencia”.


Europêche denuncia que el artículo 5 del Reglamento “infringe también el principio de no discriminación”, puesto que “las mismas infracciones no tienen las mismas penas dentro y fuera de las aguas de la UE. Por las mismas infracciones, los pescadores fuera de la UE tendrían una penalización adicional, como la imposibilidad de obtener una autorización de pesca durante 12 meses. Esto significaría crear un doble estándar para infracciones similares”. De esta forma, y según Europêche, “la norma expondría a los buques pesqueros que operan en aguas de terceros países a los sistemas de control de estos últimos, sin una validación democrática previa de estos sistemas, en muchos casos”.


Según la patronal, este problema se ve agravado por el hecho de que no existe homogeneidad en las regulaciones de los diferentes estados miembros de la UE, lo que en opinión de Javier Garat, secretario general de Cepesca y presidente de Europêche, “podría conducir a sanciones muy diferentes por la misma infracción basándose únicamente en la bandera del buque en cuestión”. “La UE” –añade Garat--, “debe garantizar que todos sus ciudadanos disfruten de los mismos derechos y obligaciones, en lugar de exacerbar las diferencias entre ellos”.


El comunicado indica que, para pescar fuera de las aguas comunitarias, los barcos de la UE tienen que obtener una autorización del estado miembro de su pabellón, ya opere bajo un Acuerdo de Asociación Pesquera Sostenible (SFPA), una autorización directa de un tercer país merced a un acuerdo privado o una ORP (Organización Regional de Pesca). La autorización se otorga cumpliendo una serie de criterios comunes que han de ser comprobados, por el Estado que la concede, al menos una vez al año: la información administrativa sobre embarcación y capitán, un número único de identificación del buque por parte de la Organización Marítima Internacional (OMI), una licencia de pesca válida y no formar parte de una lista de pesca ilegal adoptada por la UE o por una organización de gestión de pesca regional.


Por último, el sector considera que este Reglamento “es una excelente oportunidad para revisar la reglamentación existente y promover la simplificación, transparencia, mejor gobernanza, y control de la aplicación de las normas, garantizando su sostenibilidad”. Según se explica en el comunicado, “toda la industria pesquera de la UE respalda plenamente estos objetivos y considera necesario encontrar el equilibrio adecuado entre la gestión sostenible de las actividades pesqueras fuera de las aguas de la Unión y la necesidad de procedimientos administrativos sólidos y rápidos. Europêche confía en que las instituciones de la UE modifiquen la situación actual en los trílogos y que se alcance un compromiso político equilibrado”.


Según Javier Garat, “la flota de larga distancia europea juega un papel vital por su capacidad de crear puestos de trabajo o de suministrar pescado a la dieta de los europeos y está altamente controlada”. “Con esta nueva normativa”, –añade Garat--, “un solo etiquetado erróneo podría considerarse como una infracción grave por parte de las autoridades de los Estados miembros, y cesar las actividades pesqueras durante un período de 12 meses, no sólo afectaría a la industria pesquera, sino también a otras industrias y servicios conexos. Los pescadores, -termina diciendo Garat--, se sienten frustrados porque todos los esfuerzos por estar a la vanguardia mundial de la sostenibilidad y las mejores prácticas son una vez más ignorados por las instituciones de la UE ". 

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