Juego de Tronos

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AntonioRB 6

Cartas y ases en la manga en uno y otro lado de la mesa de la negociación sobre la reforma del modelo de la estiba español, para intentar inclinar la balanza hacia la patronal o los trabajadores.


La mesa de negociación entre los representantes sindicales de los estibadores y la patronal del sector Anesco no pasa por su mejor momento, en realidad nunca ha tenido un buen momento, aunque ambas partes han querido escenificarlo así.


Es cierto que hubo un tiempo en que firmaron un preacuerdo que tenía que refrendar la junta general o asamblea de Anesco, pero ese acuerdo nunca pasó de esa línea. Anesco se fragmentó y ahí se rompió la baraja.


Con el anuncio del Decreto Ley sorpresa por parte del ministro Íñigo de la Serna, se puso en jaque esa negociación que llevaba años mareando la perdiz sin que hubiera servido para casi nada, salvo para 'mantener' la paz en los puertos. Las partes sabían que tarde o temprano llegaría este día en que alguien debía afrontar la reforma de la estiba exigida por Europa. Los estibadores, en su afán, o quizá en su sueño, de no querer modificar nada porque la situación les era propicia (control del acceso a la profesión, control de las listas de trabajo, control de la organización del trabajo, y un buen sueldo) pedían que no se modificara nada sustancial. Por su parte la patronal, aunque fragmentada, no movía ficha por el temor a soliviantar a un colectivo bien organizado y que había dado muestras del poder de paralización de los puertos, y el coste que eso suponía. La patronal necesitaba de la iniciativa del gobierno para reivindicar sus exigencias.


Lo cierto es que a pesar de la victoria aparente de los estibadores por haber conseguido "tumbar" el Decreto Ley, con el apoyo de la oposición, poniendo colorado y en envidencia a todo un gobierno del PP, la situación no ha mejorado mucho para el colectivo trabajador. El ministro sigue empeñado en seguir por el camino que él ha trazado, los sindicatos igual, agarrados con todas sus fuerzas a la subrogación.


Ambas partes han utilizado sus herramientas en esta pugna, los estibadores han manejado bien el poder mediático en esta ocasión, generando una ola de apoyos desde todos los frentes, salvo el Gobierno y la patronal, aunque patinando, desde mi óptica, con la difusión de la carta de de Karima Delli, presidenta de la Comisión de Transporte y Turismo del Parlamento Europeo, pero que lo hacía a título paticular, no como tal presidenta, y que ha tenido que salir al menos vía twitter a rectificar y aclarar su apoyo.


KarimaDelli


Por su parte Patronal (y Gobierno) se han repartido los papeles para ir menoscabando al enemigo, utilizando incluso a la propia Comisión Europea para recabar apoyos e intentar girar la balanza a su favor en el parlamento español, que no lo pudo conseguir. No obstante, el Gobierno se ha erigido en el defensor a ultranza de la liberalización, fulminando la subrogación, a sabiendas (y esto es una opinión) de que esto abriría el camino a la patronal para que ofreciera la solución de la subrogación, siempre que los salarios bajaran un 30%.


Llegados a este punto, con las sanciones a la vuelta de la esquina y con el compromiso de la patronal de subrogarse solo a los trabajadores necesarios y siempre que haya una bajada del 30%, los estibadores tendrán que tomar decisiones importantes. La próxima reunión será el día 29 y veremos cómo llegan las partes.


En este teatro de la reforma de la estiba, probablemente muchas cosas se sabían de antemano, pero había que escenificarlas para que todos salgan, en alguna medida, triunfadores en la contienda. Intento imaginar el final, pero no lo consigo, lo mismo me ocurre con 'Juego de Tronos".

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