ESPERANZA DEL MAR

Esther Fontela: "Lo más impactante en el Esperanza del Mar son los casos de trastorno mental de los marineros"

|

IMG 69451


Esther Fontela es la Oficial Médico del Esperanza del Mar. Tras unos días de atraque en el Puerto de Las Palmas para reparaciones y avituallamiento, este buque sanitario del Instituto Social de la Marina ha zarpado de nuevo hacia el norte del Océano Atlántico, hacia el noroeste de las Azores. En ese área, Fontela y su equipo estarán durante un mes, cada día, pendientes de las necesidades que puedan tener los marineros de flota pesquera española que faena en las capturas de pez espada. Durante 2016, el Esperanza del Mar llevó a cabo un total de 268 intervenciones sanitarias y 456 actividades de asistencia logística en el mar. Su blanca imagen surcando las olas del Atlántico representa siempre un alivio para los navegantes. Es una esperanza de vida sobre el implacable mar. 


El Esperanza del Mar es el primer barco construido específicamente como barco hospital en España y opera junto al barco Juan de la Cosa. Este barco tiene como cometidos principales asistir a la flota pesquera, a los marinos mercantes y prestar apoyo técnico y logístico a los buques situados en su cercanía. Al frente de esas labores de asistencia sanitaria hay una mujer, gallega, licenciada en Medicina por la Universidad de Santiago de Compostela. Es Esther Fontela Cotelo:


- Es cierto que históricamente el mundo de la mar ha sido un mundo eminentemente masculino. Pero las cosas, sin duda, están cambiando. Cada vez somos más las mujeres que nos embarcamos en profesiones relacionadas con la navegación y lo hacemos en distintas especialidades. Yo, particularmente, soy médico y dirijo un equipo en cooperación con otros profesionales varones a bordo del Esperanza del Mar. Pero también tenemos otras mujeres en el área de restauración, hay oficiales en el puente de mando y hasta en la sala de máquinas. Yo animo a todas las jóvenes que estudian medicina y que quieren trabajar en la mar a que se preparen y se atrevan a aventurarse. 


IMG 6939

Para acceder a su actual cargo, Fontela superó una oposición. Pero para navegar tuvo también que recibir formación básica antes de subir a bordo. Y cursó estudios de especialización en medicina del trabajo y riesgos laborales. Al margen de la preparación académica, esta médico advierte de que para trabajar durante semanas en el mar hay que tener las cosas claras. "Te tiene que gustar el mar, navegar y tienes que tener una gran estabilidad emocional", asegura.


-¿Cómo se lleva lo de estar tiempo fuera de casa, en medio del océano, siendo madre de familia?


- Yo soy viuda, aunque debo decir que mi marido lo llevaba bastante bien. Tengo tres hijos, tres nietos y espero la llegada ahora de otro nieto...Sí, se hace bastante duro y más en esta ocasión en la que he decidido hacer una campaña doble, o sea, estar dos meses en la mar. Luego libras dos meses seguidos, pero se echa mucho de menos a la familia en altamar. Al menos contamos con las redes sociales para interactuar. Muchos alumnos que he conocido en este barco se arrepienten al poco tiempo de su decisión. Piensan que toda su vida laboral será a bordo del buque, de mar en mar, y reconocen que se han equivocado. Es duro de soportar.


- Han pasado unos días en el puerto base del Esperanza, el Puerto de Las Palmas, y ahora de nuevo rumbo a las frías aguas del norte. ¿Cuesta abandonar tierra firme?


- Es nuestro trabajo. Mi alegría es que estaré trabajando ahora veintitantos días y luego atracaremos en Vigo, cerca de mi casa en La Coruña. Tenemos que prestar asistencia a los marineros de la flota pesquera que durante los meses de mayo, junio y julio se dedica a faenar en los bancos de pez espada que existen en el Atlántico Norte. Hemos estado allí en mayo y no hemos registrado incidencias importantes, sólo accidentes de los veleros que durante esta época vienen a Europa de regreso del Caribe. 


- ¿Cuáles son los casos clínicos que con más frecuencia se atienden a bordo?


- Suelen ser accidentes de trabajo. Nosotros atendemos preferentemente a los españoles, luego a los comunitarios europeos y, después, al resto de flotas del mundo, pero, en fin, estamos siempre disponibles para cualquiera que te pida asistencia. Aunque la mayor parte de los barcos, sobre todo los mercantes, cuentan ya con un sanitario entre sus tripulantes, nosotros tenemos siempre más medios  para hacer frente a una urgencia. Nos llegan a bordo casos de fracturas de manos, de antebrazos y lesiones en las piernas. En una ocasión tuve incluso que amputar una pierna a la altura de la rodilla. Nos llegan también politraumatismos graves provocados por la rotura de cabos de acero en grandes barcos. Uno de esos cables, en otra ocasión, provocó a un marinero fractura de mandíbula. 


- ¿Disponen ustedes de medios suficientes o creen conveniente contar con más?


- Tenemos lo que se debe tener en un buque hospital. Es suficiente para la asistencia que podemos prestar a bordo. Contamos con un quirófano en el que podemos atender casos de urgencia, pero no contamos ni con cirujano ni con anestesista. No hacemos operaciones quirúrgicas de envergadura porque, entre otras cosas, con la inestabilidad de los barcos en el mar se complican mucho las cosas. Lo que hacemos en quirófano y en nuestra sala de cuidados intensivos es estabilizar al paciente hasta que llega el helicóptero de Salvamento Marítimo para su traslado. Si ese traslado en helicóptero puede ser traumático para el paciente, lo estabilizamos a bordo y lo llevamos a puerto. Es mejor tardar más tiempo en operar a un herido y hacerlo de forma segura que arriesgarte a someterlo a una situación tan estresante como es la evacuación a través de helicóptero en alta mar. 


IMG 6946


- ¿Cómo son los hombres de la mar ante los accidentes?


- Los hombres de mar son de los más valiente que he visto en mi vida. Asumen con entereza los gajes de su oficio. Por otra parte, hay que recordar que antes de embarcar son todos sometidos a un exhaustivo examen médico y ya vienen con sus pautas para dolencias cardiorrespiratorias, diabetes, vacunas...


- ¿Cuál es el caso que más huella te ha dejado desde el punto de vista moral?


- La muerte de una niña de siete años. Ha sido lo más dramático a lo que he tenido que hacer frente en este barco. Un matrimonio francés con dos niños, un niño de diez y una niña de siete años, naufragó con su velero no muy lejos de donde naufragó el Titanic. Eran aguas muy frías y había un temporal muy fuerte. Pidieron ayuda y llegó al lugar un mercante. La madre y el niño pudieron subir por una red que les lanzaron desde el mercante porque no podían lanzarles una embarcación. El padre tenía a la niña amarrada a su cuerpo, pero tuvo que soltar la red por la que subía al barco para no ser aplastados contra el casco del mercante por una ola. Estuvieron mucho tiempo en el agua. Un avión que despegó de Boston les lanzó una balsa salvavidas, pero la mala suerte hizo que cayera al mar al revés y el padre no pudo voltearla. Al final, los recogimos nosotros, pero la niña ya entró en el barco con parada cardiorrespiratoria, creemos que por hipotermia. Lo intentamos, pero no pudo ser. Fue muy duro para mí y un muy mal trago comunicarle al padre la mala noticia. 


- ¿Y entre los marineros españoles?


- Lo má duro, lo que más impacta ver son los cuadros psiquiátricos que atendemos por trastorno mental de los marineros. Suelen ser gente muy resistente, pero en ocasiones la cabeza te juega malas pasadas. Tienes que hacer también de psicóloga en algunos casos en los que las personas no soportan la dureza de la vida en el mar. 

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Encuesta