Investigadores de lUSA-ULPGC intervienen en un trabajo donde se concluye que las orcas cazan calderones y zifios cuando se reponen de sus largos buceos

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Cetaceos  manuel arbelo

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La agencia EFE, firmado por José María Rodríguez, ha hecho pública una información referida a la actividad del grupo de investigación especialista en cetáceos del Instituto Universitario de Sanidad Animal (IUSA) de la ULPGC, en la que se explica que las orcas cazan calderones y zifios cuando se reponen de sus largos buceos.

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Cuando eres uno de los mejores buceadores del océano, capaz de descender adonde casi nadie llega, puede que un depredador paciente aproveche justo deimagen cedida a EFE por el investigador de la ULPGC Manuel Arbelo esos minutos que precisas para reponer oxígeno tras horas de inmersión. Es una historia no tan conocida del ciclo de la vida y en Canarias la protagonizan cachalotes pigmeos, calderones, zifios... y orcas.


La Facultad de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) lleva ya dos décadas haciendo necropsias de forma sistemática a todo mamífero marino que vara en las islas.


Solo entre 2000 y 2017, pasaron por sus laboratorios 540 ejemplares, que han dado pie a todo tipo de estudios, lo que ha permitido a sus investigadores contar con una de las bases de datos del mundo más completas sobre cómo viven -y mueren- estos grandes animales.


Y eso es algo que cobra aún más valor si se tiene en cuenta que Canarias es uno de los puntos del planeta con mayor presencia de cetáceos, con 30 especies avistadas, algunas de ellas residentes en sus aguas.


El equipo de veterinarios y biólogos que lidera el catedrático Antonio Fernández en el Instituto Universitario de Sanidad Animal (IUSA) se ha especializado en sacarle todo el partido científico posible a ese enorme esfuerzo "forense" sobre los gigantes del mar.


Sus investigadores demostraron que los cetáceos también mueren por enfermedad descomprensiva, empujando a las navieras a cambiar sus rutas entre islas para que sus barcos más rápidos no sigan atropellando a cachalotes y ballenas e, incluso, convencieron en 2004 a Europa de que prohibiera el uso del sónar militar en Canarias, porque parecía cambiar los patrones de buceo de los zifios, que acababan varando en masa tras las maniobras navales.


Otro de los grupos punteros en el mundo sobre cetáceos con los que cuenta Canarias, el que encabeza Natacha Aguilar en la Universidad de La Laguna (Tenerife), ha resuelto recientemente una parte significativa de ese rompecabezas: los zifios "enloquecen" con el sónar antisubmarinos porque lo confunden con su depredador más temido, la orca, lo que les lleva a emerger de forma precipitada y a morir de embolia gaseosa por descompresión. El "mal de buzo".


La revista Frontiers in Veterinary Science publica ahora un trabajo del equipo de la ULPGC, cuya primera firmante es Raquel Puig-Lozano, que se centra en el pequeño -pero significativo- grupo de todos los cetáceos que han examinado y que presentaban heridas infligidas por otros cetáceos: 24 individuos de ocho especies.


En este campo, las orcas cargan con la peor fama: son depredadores a los que en diferentes puntos del planeta se ha visto atacar a 20 especies diferentes de cetáceos. Sin salir de Canarias, en sus aguas se las ha filmado acometiendo contra calderones tropicales, pero también a la inversa: hay vídeos de una manada de calderones acosando a un grupo de orcas hasta expulsarlas de su territorio.


Las necropsias realizadas a los cetáceos varados en las islas en las dos últimas décadas muestran algunos datos concluyentes: dos de cada tres ataques se producen en uno de los espacios más ricos en este tipo de mamíferos de todo el Atlántico, los 30 kilómetros de mar que separan Tenerife de La Gomera.


Y las especies de buceo profundo son las más afectadas por ellos (el porcentaje de estas especies que muere por esta causa, 7,6 %, dobla con creces al de cetáceos de buceo superficial, 2,8 %).


Este estudio presenta evidencias directas de mordeduras de orca en Canarias sobre zifios, cachalotes pigmeos y calderones tropicales.


¿Por qué las orcas atacan más a esas tres especies? Los autores lo tienen claro: los mejores buceadores entre los cetáceos cazan a sus presas (generalmente calamares) a profundidades enormes, incluso de 3.000 metros, y pueden estar hasta dos horas sin respirar, como los zifios, pero tras ese esfuerzo necesitan descansar en la superficie.


Y en esos momentos de recuperación, añaden, estos grandes buceadores son muy vulnerables al tráfico marítimo (muchos de los atropellos se producen en esas circunstancias) y también al ataque de un depredador, quizás del único de su tamaño: la orca.

Investigadores de lUSA-ULPGC intervienen en un trabajo donde se concluye que las orcas cazan calderones y zifios cuando se reponen de sus largos buceos

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Cetaceos  manuel arbelo

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La agencia EFE, firmado por José María Rodríguez, ha hecho pública una información referida a la actividad del grupo de investigación especialista en cetáceos del Instituto Universitario de Sanidad Animal (IUSA) de la ULPGC, en la que se explica que las orcas cazan calderones y zifios cuando se reponen de sus largos buceos.

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Cuando eres uno de los mejores buceadores del océano, capaz de descender adonde casi nadie llega, puede que un depredador paciente aproveche justo deimagen cedida a EFE por el investigador de la ULPGC Manuel Arbelo esos minutos que precisas para reponer oxígeno tras horas de inmersión. Es una historia no tan conocida del ciclo de la vida y en Canarias la protagonizan cachalotes pigmeos, calderones, zifios... y orcas.


La Facultad de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) lleva ya dos décadas haciendo necropsias de forma sistemática a todo mamífero marino que vara en las islas.


Solo entre 2000 y 2017, pasaron por sus laboratorios 540 ejemplares, que han dado pie a todo tipo de estudios, lo que ha permitido a sus investigadores contar con una de las bases de datos del mundo más completas sobre cómo viven -y mueren- estos grandes animales.


Y eso es algo que cobra aún más valor si se tiene en cuenta que Canarias es uno de los puntos del planeta con mayor presencia de cetáceos, con 30 especies avistadas, algunas de ellas residentes en sus aguas.


El equipo de veterinarios y biólogos que lidera el catedrático Antonio Fernández en el Instituto Universitario de Sanidad Animal (IUSA) se ha especializado en sacarle todo el partido científico posible a ese enorme esfuerzo "forense" sobre los gigantes del mar.


Sus investigadores demostraron que los cetáceos también mueren por enfermedad descomprensiva, empujando a las navieras a cambiar sus rutas entre islas para que sus barcos más rápidos no sigan atropellando a cachalotes y ballenas e, incluso, convencieron en 2004 a Europa de que prohibiera el uso del sónar militar en Canarias, porque parecía cambiar los patrones de buceo de los zifios, que acababan varando en masa tras las maniobras navales.


Otro de los grupos punteros en el mundo sobre cetáceos con los que cuenta Canarias, el que encabeza Natacha Aguilar en la Universidad de La Laguna (Tenerife), ha resuelto recientemente una parte significativa de ese rompecabezas: los zifios "enloquecen" con el sónar antisubmarinos porque lo confunden con su depredador más temido, la orca, lo que les lleva a emerger de forma precipitada y a morir de embolia gaseosa por descompresión. El "mal de buzo".


La revista Frontiers in Veterinary Science publica ahora un trabajo del equipo de la ULPGC, cuya primera firmante es Raquel Puig-Lozano, que se centra en el pequeño -pero significativo- grupo de todos los cetáceos que han examinado y que presentaban heridas infligidas por otros cetáceos: 24 individuos de ocho especies.


En este campo, las orcas cargan con la peor fama: son depredadores a los que en diferentes puntos del planeta se ha visto atacar a 20 especies diferentes de cetáceos. Sin salir de Canarias, en sus aguas se las ha filmado acometiendo contra calderones tropicales, pero también a la inversa: hay vídeos de una manada de calderones acosando a un grupo de orcas hasta expulsarlas de su territorio.


Las necropsias realizadas a los cetáceos varados en las islas en las dos últimas décadas muestran algunos datos concluyentes: dos de cada tres ataques se producen en uno de los espacios más ricos en este tipo de mamíferos de todo el Atlántico, los 30 kilómetros de mar que separan Tenerife de La Gomera.


Y las especies de buceo profundo son las más afectadas por ellos (el porcentaje de estas especies que muere por esta causa, 7,6 %, dobla con creces al de cetáceos de buceo superficial, 2,8 %).


Este estudio presenta evidencias directas de mordeduras de orca en Canarias sobre zifios, cachalotes pigmeos y calderones tropicales.


¿Por qué las orcas atacan más a esas tres especies? Los autores lo tienen claro: los mejores buceadores entre los cetáceos cazan a sus presas (generalmente calamares) a profundidades enormes, incluso de 3.000 metros, y pueden estar hasta dos horas sin respirar, como los zifios, pero tras ese esfuerzo necesitan descansar en la superficie.


Y en esos momentos de recuperación, añaden, estos grandes buceadores son muy vulnerables al tráfico marítimo (muchos de los atropellos se producen en esas circunstancias) y también al ataque de un depredador, quizás del único de su tamaño: la orca.

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