Crisis de costes en la cadena de suministro mundial

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Eduardo martin

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Llega ese momento del año en el que todos esos materiales y servicios que habías contratado hace un tiempo llegan a su fin y es el turno de renovarlos.


Muchos proveedores que no han recibido noticias por parte de sus clientes, o que no han sido invitados a Tenders en los meses pasados se cuestionan por qué aún nadie ha llamado a su puerta, y empiezan a cuestionarse si para los próximos periodos ya no contarán con ellos.


Al mismo tiempo, todo el mundo quiere cerrar cualquier acuerdo antes del periodo navideño y aprovechar esas fechas para estar más tranquilos, empezando el año nuevo con los deberes hechos. Sin embargo, no siempre es tan sencillo renovar todo cuando hay diferentes intereses en la operación. Por suerte, algunos de esos contratos se renuevan de forma automática o tácitamente, si se ha hecho previamente una buena gestión contractual, pero otros no, y aquí es donde se crea el pánico para ambas partes.


Por si fuera poco, a esta ecuación hay que añadirle la situación mundial que estamos viviendo acerca del encarecimiento de la energía y las materias primas, explicado por la recuperación de la economía mundial tras el shock de la pandemia, reactivando la misma, sumado al aumento de las presiones inflacionistas.


Si hablamos de energía, el petróleo no solo encarece el precio de la gasolina que pagan directamente los consumidores, sino que también eleva los costes de producción de las empresas afectando así a los precios finales de los bienes y servicios.


El constante incremento de precios también está provocado por el desabastecimiento de los productos que vienen de China, concretamente la madera, acero y aluminio.


Por último, no podemos olvidarnos del transporte, favoreciendo así a lo que podríamos llamar como “la triple crisis de costes” (subida de los precios de las materias primas, la energía y del transporte) que describen perfectamente la situación actual. Esto explica el fuerte impacto que está viéndose reflejado en los departamentos de compras, a la hora de buscar ahorros en un escenario desolador, donde mires por donde mires solo se ven indicios de incremento de precios.


Si hablamos del consumidor final debemos empezar a asumir que la cesta de la compra se irá encareciendo gradualmente, aunque en un principio donde se está notando más es entre distribuidores con su particular guerra de precios interna.


En conclusión, muchos de los grandes fabricantes actuales siguen tratando este tema como tabú pues el consumidor es muy sensible al precio, y más en estos momentos, donde seguimos prácticamente recuperándonos de una crisis global pandémica.

Crisis de costes en la cadena de suministro mundial

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Eduardo martin

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Llega ese momento del año en el que todos esos materiales y servicios que habías contratado hace un tiempo llegan a su fin y es el turno de renovarlos.


Muchos proveedores que no han recibido noticias por parte de sus clientes, o que no han sido invitados a Tenders en los meses pasados se cuestionan por qué aún nadie ha llamado a su puerta, y empiezan a cuestionarse si para los próximos periodos ya no contarán con ellos.


Al mismo tiempo, todo el mundo quiere cerrar cualquier acuerdo antes del periodo navideño y aprovechar esas fechas para estar más tranquilos, empezando el año nuevo con los deberes hechos. Sin embargo, no siempre es tan sencillo renovar todo cuando hay diferentes intereses en la operación. Por suerte, algunos de esos contratos se renuevan de forma automática o tácitamente, si se ha hecho previamente una buena gestión contractual, pero otros no, y aquí es donde se crea el pánico para ambas partes.


Por si fuera poco, a esta ecuación hay que añadirle la situación mundial que estamos viviendo acerca del encarecimiento de la energía y las materias primas, explicado por la recuperación de la economía mundial tras el shock de la pandemia, reactivando la misma, sumado al aumento de las presiones inflacionistas.


Si hablamos de energía, el petróleo no solo encarece el precio de la gasolina que pagan directamente los consumidores, sino que también eleva los costes de producción de las empresas afectando así a los precios finales de los bienes y servicios.


El constante incremento de precios también está provocado por el desabastecimiento de los productos que vienen de China, concretamente la madera, acero y aluminio.


Por último, no podemos olvidarnos del transporte, favoreciendo así a lo que podríamos llamar como “la triple crisis de costes” (subida de los precios de las materias primas, la energía y del transporte) que describen perfectamente la situación actual. Esto explica el fuerte impacto que está viéndose reflejado en los departamentos de compras, a la hora de buscar ahorros en un escenario desolador, donde mires por donde mires solo se ven indicios de incremento de precios.


Si hablamos del consumidor final debemos empezar a asumir que la cesta de la compra se irá encareciendo gradualmente, aunque en un principio donde se está notando más es entre distribuidores con su particular guerra de precios interna.


En conclusión, muchos de los grandes fabricantes actuales siguen tratando este tema como tabú pues el consumidor es muy sensible al precio, y más en estos momentos, donde seguimos prácticamente recuperándonos de una crisis global pandémica.

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